miércoles, 20 de julio de 2011

Fiestas Ives, Embajada española y nuevas amigas




Justo antes de irme de viaje con Adri y Paula, una amiga india me dio el teléfono de una chica española que al parecer estaba con la misma beca que yo en Bangalore pero en una empresa diferente. Por aquella época me apetecía conocer gente nueva y después de dudar un montón si llamar o no, decidí mandarle un mensaje. Hablamos y acabé cenando en su casa con ella (Belén), otra chica española, Maialen, y algún extranjero más. Ese día fui a mi primera fiesta Ives. Y ahora es cuando os preguntareis qué es eso. Pues bien, se trata de un club que organiza fiestas y eventos en Bangalore. Todos los guiris suelen ir a las fiestas, hay una pagina web en la que te registras y te avisa de todo lo que se mueve por la ciudad. Maialen llegó antes que nosotras, en enero o así, y Belén (que trabajaba con ella) lo conoció por medio de ella. Además el jefe de ambas (Ricardo) estaba muy metido en cosas de la ciudad, llevaba en Bangalore muchos años. En 10 minutos me enteré de que había mucha más gente española de la que yo pensaba, y de que se veían de vez en cuando.

La primera fiesta a la que fui fue en un hotelazo de 5 estrellas. Es paradójico porque parecía que estábamos en cualquier lado menos en la India; listas para entrar, tacones, gente vip.... Nada más llegar, Belén empezó a presentarme a un montón de gente: indios, franceses, ingleses, australianos, sudamericanos.... Era como conocer otro mundo dentro del mismo Bangalore. Me lo pasé realmente bien.

A medidas que iba pasando el tiempo fui haciendo más planes con ellas. Cafés, cine, compras, más fiestas... Llegamos incluso a ir a una que organizaba la Embajada Española en uno de los mejores hoteles de la ciudad. El Embajador, o Consul, no lo recuerdo, se había encargado de invitar a todos los españoles residentes en la ciudad por medio de Ricardo. Y ese día fue cuando conocí a todo el mundo. Primero hubo un espectáculo de flamenco mezclado con bailes indios, me encantó. Después un cóctel donde conocí a algunas chicas que habían sido profesoras del Instituto Hispania antes que yo y que lo habían dejado por los mismos motivos que todos pensábamos: mal pagado, miles de horas y fines de semana ocupados. Todas ellas, por diversas razones, habían decidido quedarse en la India y trabajaban ahora en otras empresas. Fue una noche divertidísima en la que me inflé a comer comida española ( jamón serrano, paella, quesos, tortilla..) y en la que terminé bañándome con vestido, medias y tacones en la piscina del hotel. Luego fueron tan amables de dejarnos unas toallas...


Otra de las actividades que recuerdo de estos días fue una exposición en una galeria-casa que estaba llena de homosexuales. La verdad es que nunca me llegué a enterar bien de que iba el rollo, había incluso un concierto dentro de una habitación, pero de lo que sí me di cuenta fue de que los/las protagonistas de las fotos era Hijras, que no sé si lo he comentado alguna vez pero son “miembros de un tercer sexo, intermedio entre los géneros masculino y femenino. La mayoría son varones o intersexuales, pero algunas son mujeres. La mayoría de los hijras se refieren a sí mismas en femenino y suelen vestir como mujeres. A falta de un censo oficial las estimaciones oscilan entre 50.000 y los 5 millones de hijras tan sólo en la India”. Fue una noche diferente, con la correspondiente pelea en el rickshaw que no me quería dejar en la calle que le había dicho y le amenacé con llamar a la policía.


jueves, 26 de mayo de 2011

House Warming Ceremony


Cómo ya escribí hace tiempo, la secretaria que trabajaba con nosotras en el instituto, Ramya, nos dejó a finales de septiembre al quedarse embarazada. Pues bien, el 10 de octubre nos invitó a todos a la inauguración de su nueva casa. Al parecer, en la India, es tradición antes de irse a vivir a un nuevo piso hacer una serie de “ritos”. A pesar de la estrechez de algunas calles en los diferentes barrios, las familias instalan carpas alargadas donde se colocan mesas y los invitados se sientan y se les sirve comida (hoja de platano y, como no, arroz con diferentes salsas. Yo era evidentemente la única guiri y todo el mundo miraba lo nula que era para comer con la mano...). Pero lo más importante es la oración que tiene lugar dentro de la casa. Nosotros (fuimos Albin, Prachi, Anil, la chica de la limpieza y yo) llegamos un poco tarde y nos los perdimos, pero Ramya me contó, más o menos, en qué consistía. La pareja, junto con un “cura”, rezan y hacen oraciones en una de las habitaciones. Las ofrendas me recordaron un poco a las que había visto en la boda, un recipiente con agua y lleno de hojas y flores. Además, en la parte de arriba de la casa, en la azotea, se coloca fruta troceada ( creo que era calabaza o coco, no me acuerdo bien) para tener buenas vibraciones y ahuyentar las energías negativas.

La verdad es que me resultó interesante ver todo aquello. Ramya me contó que a partir de ese día ya podían dormir allí, pero no antes. Nos enseño la casa y además nos dio un regalito al final, unos dulces y dos copitas de plata pequeñas. No estuvimos mucho tiempo, pero mereció la pena ir. Además se veía que era un barrio tranquilo y no muy barato, o al menos eso me dijo Prachi. Recuerdo que nos costó mucho llegar hasta allí y que nos reímos muchísimo en el rickshaw mientras andábamos perdidos.

Todavía conservo la invitación que Ramya no envió a Manisha, Gloria y a mí ( ellas no pudieron ir) . Esto es lo que decía:


Sri Thripurasundari Krupa

Smt. Ramya Urs & Sri. Kashyap S Raj

(S/o Smt B. Vijaya Urs & Sri Subramanya Raje Urs, Agrahara Mysore

Solicit your gracious presence & blessing

with your family on the occasion of the

House Warming Ceremony

of their newly constructed house

“SHASHWATHI”

On Sunday the 10th October 2010 at 11.30

Lunch: 1.00 pm

Venue: 269, 4th 'C' Main Road, 4th Phase,

J.P. Nagar, Bangalore 560078


Best compliments from: Smt B. Radha & Sri M.N Srikanta Raje Urs, Mysore.


Os dejo algunas fotos de ese día. Como veréis llevo puesto un kurta.


jueves, 19 de mayo de 2011

Tarang

Creo que después de todo el tiempo que ha pasado toca sentarse y terminar lo que comenzó hace justo un año. Aquel 22 de mayo de 2010 me subía a un avión rumbo a un país cultural y geográficamente desconocido para mí. Ya han pasado cinco meses desde mi vuelta y no quiero terminar esta experiencia única sin dejar escrito mis últimos días allí.

Tras los días que pasé con Adri y Paula en Goa y Kerala, me dí cuenta que apenas me quedaba un mes en la India. Me propuse aprovecharlo al máximo y disfrutar de lo que llevaba viviendo los últimos seis meses.

En el instituto cambiaron un poco las cosas, pasé a tener muchísimo muchísimo trabajo. Decidieron que empezara a dar clases en una empresa de software llamada Tarang. Pero además de eso, tenía clases por las mañanas de nivel 2, con un grupo que resultaría ser de los mejores que tendría durante mi estancia allí. Tarang estaba situado a las afueras de la ciudad, concretamente en Whitefield Road, en Hoody. Todos los días a mediodía venía a buscarme un coche de la empresa. Además de recogerme a mí, se subían otros tres o cuatro empleados por el camino. He de reconocer que los primeros días estaba super cabreada con el Instituto por hacerme ir tan lejos a dar clase y encima pasarme una hora de ida y otra de vuelta hasta llegar al sitio. Pero luego todo resultó mejor que bien y estuve muy a gusto allí. El trayecto era francamente divertido. Generalmente estaba muy cansada, me acostaba tarde y empezaba las clases pronto por la mañana, así que mi intención siempre era poder dormir un poquito durante esa hora de viaje. ¡La verdad que resultaba imposible!. Primero recogíamos a uno de mis alumnos, algo raro, la verdad. Siempre andaba pululando con el móvil o mp3 y esperaba a que recogiésemos al segundo para hablarle de los últimos hits. Éste último vivía en una zona que me llamó bastante la atención. Algunas partes eran más humildes que otras, llenas de casas pequeñas y chabolas, puestos de fruta, tiendillas, modistos cosiendo en mitad de la calle, niños descalzos con uniforme corriendo o sentados en montículos de arenilla.... Pero luego podías ver a gente como este chico, trajeao, y al que recogíamos para ir a trabajar. La última de la cola era una de las secretarias, que por lo que me contaron no era muy agradable y además no hacia nada.

El edificio tenía varias plantas, yo trabaja en la segunda. Ahora es cuando me toca explicar a qué se dedicaba la empresa y qué es lo que tenía que hacer yo exactamente. Se trataba de una especie de call center que intentaba vender minutos para llamar en diferentes chats. Me explico. La empresa tenía un convenio con una empresa canadiense. Pues bien, gente de Estados Unidos y Sudamérica llamaba a la India para elegir un tipo de linea, comprar minutos y llamar luego entre diferentes estados estadounidenses o en el suyo propio. Había diferentes tipos de linea: chicos con chicas, chicos con chicos, chicas con chicas... Y en la empresa había dos equipos, el de español y el de inglés. En el de español trabajan varios uruguayos y algún indio, y en el de inglés casi todo indios. Mi función era practicar español con tres indios, de manera que pasaran una especie de examen ( una llamada que les hacían desde Canadá) y fuera capaces de responder llamadas en el equipo de español. Al principio me agobié mucho, les expliqué, tanto a mi jefa como a los de la empresa, que necesitaba que me facilitaran material para prepararme las clases, saber como era esas llamadas, como se hacían las ventas etc. Antes de empezar las clases, Tarang me mandó no se cuantos emails con power points sobre las diferentes líneas, explicándome en que consistía cada una. Y la verdad es que no me sirvió de nada, y me enfadé ;). Le dije a mi jefa que no quería hacerlo, que tenía muchísimas clases ya y que no daba a basto, y menos con algo que no tenía sentido alguno (en las diapositivas sólo salían anuncios tipo ¿quieres hablar con las chicas? ¿pasar un buen rato? E iba acompañado de una foto de una tía medio en bolas). Les había pedido posibles preguntas de clientes y conversaciones reales entre los teleoperadores y los clientes, de manera que pudiera hacerme una idea de cómo tenía que hacer la clase. El primer día fui cabreadísima, seguían sin pasarme nada y encima había tardado como una hora y media en llegar. Me dediqué a repasar con ellos conjugaciones verbales y dudas que tuvieran. Eran tres chicos jóvenes que habían estudiado español años antes, hasta niveles altos, pero lo que necesitaban era practicar; entender entendían perfectamente. Ese día, el jefe me dijo que uno de los uruguayos me acompañaría los primeros días para ayudarme un poco. Al final fuimos él (Germán) y yo los que decidimos como hacer la clase. Se quedó conmigo todos los días y fue el que más me explicó cómo eran las dichosas llamadas. Nos dedicábamos a simular llamadas; los indios nos vendían los paquetes de minutos y él y yo eramos los clientes. Después subíamos a la sala donde se hacían las llamadas reales, y con los cascos y el ordenador volvíamos a simularlas pero esta vez con datos verdaderos de clientes que aparecían en el ordenador. He de reconocer ahora que terminé pasándomelo genial, que tanto el grupo de uruguayos (siempre me acompañaban a comer a la azotea de la empresa, donde había un restaurante, y me invitaban a mil planes) como los alumnos de Tarang fueron majísimos y que nos reímos mucho durante todas las clases. El último día me regalaron un cuaderno con cosas escritas en sus diferentes idiomas (Hindi, Tamil...) y ahora, de vez en cuando, me escriben.






Lo del restaurante en la azotea era como un "comedor" para los empleados. Lo pongo entre comillas porque eran cuatro mesas plantadas, pero me encantaba comer allí al aire libre. Había dos partes, una en la que podías coger comida gratis, la pagaba la empresa (siempre arroz con salsas), y otra en la que había un paisanin al que podías encargar noodles y 3 cosas más. Ahí estaba él con una especie de cacerola mezclando todo... :S. Los uruguayos y yo siempre le pediamos a él, al menos sabiamos que eso no nos hacia daño....

sábado, 20 de noviembre de 2010

viernes, 19 de noviembre de 2010

Burocracia en la India...



LLevo tiempo queriendo escribir sobre como funciona la administración y burocracia en este país. Como muchos de vosotros sabéis, tuve bastantes problemas con el tema del visado. Al ser la primera vez que venía a la India (mi visado) no podía ser de más de seis meses. Cuando lo solicité me dijeron que no tendría ningún problema para ampliarlo aquí, pero resulta que no fue así. Nos pusimos en contacto con nuestra tutora, que vive en Delhi, para preguntarle cuál era el procedimiento. Lo lógico y normal es que ella hubiera tenido al menos alguna idea de lo que teníamos que hacer, al fin y al cabo es la que se " encarga" de nosotras. Lo pongo entre comillas porque yo ni la conozco en persona y he hablado con ella cuando yo la he llamado. Pues bueno, ni idea, pero lo que es ni idea. Tuvimos que ir Gloria y yo a la oficina de inmigración y enterarnos de todo. Nos dijeron que con un tipo de visado B (Business) como el nuestro teníamos que ir a España a renovarlo. Por supuesto la culpa de tener este visado no era nuestra sino de nuestra querida tutora que en su día dijo que daba igual cual pedir. Después de pasarnos mañana enteras en inmigración intentando enterarnos de nuestras opciones, conseguimos que la embajada de España mandara un fax solicitando la extensión.
Nos llevó varias semanas reunir todos los documentos. Necesitabamos copias y originales de absolutamente todo (contrato de trabajo, contrato de alquiler, billetes de avión, cartas de invitación de la empresa, informe de la dichosa policia...) Y digo dichosa porque no creo que haya odiado tanto a alguien aquí como a uno de los policias con los que tuvimos que hablar. Después de llevar alrededor de 7 horas pululando por la ciudad, yendo de una comisaría a otra, nos topamos con este impresentable que terminó con mi paciencia. Nos vaciló y se rió de nosotras como quiso y se creyó en todo momento superior a nosotras. Yo me puse tan nerviosa que hasta empecé a medio gritar, lo que no le sentó muy bien al Sr.policía... Me amenazó con llamar a inmigración y decir que me devolvieran a España y en ese momento me entraron unas ganas locas de decirle ¡Hágalo!, ¿Se cree que me estoy creyendo que es alguien o qué? Mindundi... Me dijo que no me enfrentara a la policía, que podría tener muchos problemas... pero lo único que consiguió es que me enfadara más. Nos hizo estar allí como 5 horas y finalmente conseguimos lo que quisimos.
Esto fue un ejemplo más de lo que Gloria y yo vemos todos los días. En el momento en el que alguien tiene algo de poder, ¡plaf! lo explota. Es una cosa alucianante como la gente se ríe y abusa de otros. Y no hablo sólo de la policía, también en los trabajos con los office boys. La gente es borde por naturaleza y sienten un deseo incontrolable de sentirse superiores a otros. Yo, de verdad, me sentí absurda discutiendo con una persona que me estaba preguntando cuál era mi nivel de estudios y estuve a punto de soltarle que seguramente superior al suyo.

Otra de las cosas que me llama la atención es la lentitud y la calma con la que se toman las cosas y la impaciencia que tienen para otras (conducir por ejemplo). Todos los meses voy al banco a cobrar el cheque de mi sueldo. Lo normal sería entregarlo firmado y que te dieran el dinero o lo ingresaran en mi cuenta. Pues no, cada mes paso allí casi una hora esperando a que me den el dinero. Primero hay que rellenar unos papeles con tu número de cuenta, nombre etc. Después ese papel se lo entregan a una mujer para que lo selle. Luego, si quieres sacar dinero, rellenas otro papel. Pero no puede ser más de 10.000 rupias (166 euros más o menos) aunque tu cheque sea de más. Entonces le vuelven a dar el papel a la chica la cual te da una moneda para que vayas a la caja a por el dinero. Sí, todo parece muy rápido pero no lo es. Entre papel y papel tienes que esperar un montón. La última novedad es que me han dado un talón de cheques. Fui ayer a cobrar y me salta el señor con que me va a dar cheques para que pueda sacar el dinero que quiera. Así que ayer, al procedimiento normal le sumé el de rellenar un cheque. ¡Por Dios! mira que se complican, ¿para qué quiero yo un talón de cheques? Soy importante y todo... ;)

La verdad es que hay que tener una paciencia tremenda para todo... Se toman su tiempo y llegas a desesperarte ( en los restaurantes, cafés, tiendas..) Tuvimos que cambiar la bombona de gas de casa y estuvimos cinco dias esperando sin poder cocinar... (Todo is coming siempre...)
En fín... que esto es la India y hay que aprender a vivir así.....

Os dejo una fotillo de un replica que han puesto del Taj Mahal cerca de mi casa... ( es todo lo cerca que voy a estar de verlo.. ;))


domingo, 14 de noviembre de 2010

Kochi, Alleppey, Ernakulam, Palolem, Baga, Arambol, Panjim (Kerala y Goa)




Aquí estoy otra vez para contaros mi último viaje, hasta el momento el mejor ya que lo hice con Adri y Paula que vinieron a verme. Ellas estuvieron viajando por el norte durante dos semanas y ya la tercera nos encontramos en Kochi, en Kerala.

Era la segunda vez que viajaba a este estado de la India pero esta vez con destinos diferentes. Nuestra idea era pasar los tres primeros días allí y luego coger un tren nocturno hacia Goa. Así que eso hicimos. Ellas llegaron unas horas antes que yo así que cuando yo aterricé ya estaban esperándome con los brazos abiertos :). La primera noche dormimos en Fort Kochi, una de las islas que compone Kochi. Alquilamos una habitación para las tres en una Guest House de la que jamás podré olvidar el olor. Adri ya me lo había avisado por mensaje antes de que yo llegara, (Cova huele a perro tanto que no se puede ni entrar ;)) pero es que todo lo que me había dicho era poco. ¡Por Dios que olor! La señora que regentaba la casa vivía sola. Su marido trabaja en Dubai, creo, y tenía tres hijos repartidos por el mundo. Así que su única compañía era su oloroso y gran perro. Pero bueno, tengo que decir que la habitación estaba limpia y estuvimos muy bien las tres juntas.

La primera mañana en Fort Kochi la dedicamos a callejear. Después de un gran desayuno en lo alto de una casa empezamos nuestro viaje. Con la guía en la mano nos dispusimos a buscar un par de iglesias. En el sur de la India es donde más católicos hay y si que se pueden ver iglesias parecidas a las nuestras. Si que es verdad que son algo más coloridas y existen algunas ramas del catolicismo que no son muy iguales pero de eso nos dimos cuenta más adelante cuando una monja nos intento contar (en un inglés imposible) la historia de un tío al que “adoraban”.

Después de la visita religiosa fuimos a las redes de pesca chinas.

Esta forma de pesca se basa en un sistema de contrapesos. Se sumerge una red gigante en el agua con unos lastres. Después 3 o 4 personas tiran de la red hacia arriba.

A lo largo de todo este paseo pudimos ver muchísimos puestos donde comprar pescado. Ya la noche anterior lo habíamos cenado, pero ya solo con la idea de poder comerlo toda esa semana yo estaba emocionada.

Poco a poco fuimos caminando y viendo las callejuelas. Era una zona muy peatonal y me gustó mucho. Siempre se agradecé salir del ruido de la ciudad. Estuvimos sentadas en el balcón de un pequeño café desde donde se podía ver toda la calle.

Por la tarde estuvimos en una sinagoga, y allí nos encontramos con dos catalanes que Adri y Paula habían visto antes en el norte. Tras una hora de chachara decidimos volver al hotel,coger las mochillas e irnos a Alleppey.

Alleppey es otros de los lugares más conocidos de Kerala. Es famosos por los backwaters, barcos-casa que se alquilan para pasar uno o varios días.

Llegamos a última hora de la tarde. Ya teníamos el “hotel” reservado así que fuimos a tiro hecho. Y lo pongo entre comillas porque aquello era una especie de comuna en la que no se sabia ni quien trabajaba allí. Eran pequeñas cabañas dispuestas alrededor de una casa donde andaba todo el mundo pululando. Dejamos nuestras cosas y nos pusimos a negociar con un tío rarísimo (al que denominamos “el oscuro”) el barco del día siguiente. Finalmente decidimos no asegurar nada hasta verlo la mañana siguiente.

Esa noche tuvimos nuestro primer problemilla cuando mi querida amiga Adriana se cayó por una alcantarilla en mitad de la calle. Estaba muy oscuro y no vimos el agujero de la acera. Al principio nos asustamos mucho, ya que sólo se veía su cabecilla, pero de repente salieron 10 personas de la nada ( la calle estaba vacía) que nos ayudaron a sacarla. Volvimos de inmediato a la cabaña para que se quitara toda la mierdecilla de encima ;)

Por la mañana pronto fuimos a ver el barco. El tío, como es común aquí, no nos había dicho toda la verdad, aunque bueno, al final nos salió bien la jugada. Nosotras habíamos pedido un barco pequeño ( de 2 personas) pero resulta que se lo había dado a otros. Finalmente cogimos un barco de 4 por el precio del de dos. La única diferencia es que éste tenía dos habitaciones (osea 4 camas) y el otro dos. Así que nada, después de desayunar y de que comprar unas banana chips ( patatas como de platano típicas de Kerala) iniciamos nuestra pequeña travesía.

Alleppey es una “ciudad” llena de canales y puentes. (GUIA). Desde el barco pudimos ver lo diferente que era la vida allí. Niños yendo al colegio en barco (eso si con uniforme), gente vendiendo pescado a las orillas del río, gente recogiendo arroz en inmensos arrozales... Fueron 24 horas de relax viendo una cultura totalmente distinta. En nuestro barco iban también el conductor y el cocinero. Fueron muy majos con nosotras y nos trataron como reinas ;). Nos prepararon la comida, cena y desayuno, y aunque no todo era a lo que estamos acostumbradas, puede decirse que comimos muy bien ( sobre todo la especie de potaje de por la mañana ¿verdad niñas?). Eso sí, tomamos un chai riquísimo.

A media tarde pudimos darnos un chapuzón en mitad de uno de los canales. Al principio no estábamos muy convencidas con eso de bañarnos en un agua en el que ni siquiera se veía el fondo, pero luego nos dio un poco igual y ¡al agua patos! Pronto se hizo de noche y nos dedicamos a charlar hasta que nos acostamos.

El tercer día del viaje fue un poco movidillo. Dejamos el barco a las 9 y pico de la mañana y fuimos a buscar un autobús que nos llevara a Ernakulam ( otra de las islas que forma Kochi). Esa noche cogíamos un tren hacia Goa así que decidimos visitar esa isla. Tras una hora y media de viaje y después de dejar las mochilas en la estación cogimos un rickshaw que nos llevó a la zona marítima de la ciudad. Estábamos cansadas y hacía muchísimo calor.... así que decidimos sentarnos en una cafetería a tomar algo fresquito porque sino el sol iba a acabar con nosotras.

Con las pilas recargadas pateamos el centro de la ciudad. Fuimos a un mercado de frutas y verduras que creo que, hasta el momento, es uno de los que más me ha gustado. Tenía muchísimo colorido.

Rápidamente nos dimos cuenta de que la ciudad no tenía mucho que ver y que era tan sucia para caminar como el resto de India. A última hora de la tarde, y tras llenar la mochila de comida para las 14 horas de tren, volvimos al paseo marítimo a ver el atardecer. No recuerdo haber visto un sol tan rojo-anaranjado en los 6 meses que llevo aquí...

A las 20.00 finalmente salió el tren con destino la PLAYA!!Fue un viaje bastante largo, con ratón por el suelo incluido, pero la verdad es que yo al menos pude dormir...

Llegamos al sur de Goa el cuarto día. El sitio en cuestión se llamaba Palolem y nos habían comentado que era una de las playas más bonitas del estado más pequeño de India. Nos fuimos directamente a la playa con nuestras mochilas a buscar una cabaña para dormir. Tras ver unas cuantas nos decantamos por una. Teníamos unas ganas locas de bañarnos así que eso hicimos.

Palolem es una gran cala de arena blanca rodeada por palmeras. Tiene el tamaño perfecto para pasear y poder encontrar un sitio más tranquilo en el que tumbarte sin que nadie te moleste... Eso es lo que hicimos nosotras. Nos fuimos al final de la playa y allí nos instalamos entre rocas ( vale que nuestra intención también era poner a secar todas nuestra ropa mojada ;)). Aquello parecía supervivientes...Era una playa paradisíaca.

Por la tarde dimos un paseo hasta el otro lado de la playa, donde Paula descubrió otra zona de cabañas alrededor de una montaña. Desde allí se veía toda la playa e incluso había gente haciendo yoga. Una vez más pudimos ver uno de esos atardeceres que no se olvidan...

De camino a nuestra cabaña nos paramos en un bar super chulo de la playa. Buena música y ambiente para seguir descansado ;). Por la noche salimos a cenar y a ver la calle principal cerca de la playa. Estaba llena de restaurantes y tiendas de ropa y joyas. Había muchos turistas pero no era agobiante. Dicen que Palolem se caracteriza por eso... mucha gente, muchos mochileros pero el ambiente es muy calmado. No es precisamente un sitio de fiesta.

El segundo día también lo pasamos en Palolem. El único problemilla fue que nos levantamos y estaba lloviendo. Estuvimos en la playa a ratos y, aunque estaba nublado, alguna que otra se achicharró. Por la tarde estuvimos comprando regalillos y ya por la noche nos cogimos un taxi que nos llevo a la siguiente parada en Goa, Baga.

Yo ya había estado aquí antes así que todo fue un poco más rápido. Ese día nuestro único objetivo era salir sin parar. Llegamos, nos duchamos, cenamos y nos fuimos a un bar. Había muchísima gente, dicen que para salir en Goa es el mejor sitio, y se notaba que había muchos más turistas que hace mes y medio. Esa noche conocimos a un grupo de ingleses. Algunos de ellos habían estado viviendo en Madrid y hablaban perfectamente español. Estuvimos bailando toda la noche y terminamos en la playa a las 6 de la mañana. Al final la policía nos echo.

El tercer día en Baga fue un poco “de vagos”. Estaba lloviendo y estábamos reventadas de la noche anterior. Nos levantamos tarde y fuimos a comer a la playa. Por la tarde Adri y Paula dieron un paseo pero yo me dediqué a dormir ;). Ya por la noche fuimos a cenar a un restaurante que me habían recomendado, en la playa también. Volvimos a quedar con el grupo de ingleses y estuvimos charlando un buen rato.

El cuarto y casi último día decidimos ir al norte de Goa. Alquilamos un par de motos y nos pusimos rumbo a Arambol. Era la segunda vez que conducía una moto por la India pero no se me había olvidado la sensación. Todo tan verde y con esa sensación de amplitud... Disfruté mucho.

La playa de Arambol me pareció más bonita que Baga pero menos que Palolem. Otra vez pudimos ver el rollito mochillero-hippy y la tranquilidad que reinaba en la playa. No era el mejor día del verano ni mucho menos, estaba nubladillo, pero estuvimos igual de bien...Antes de que anocheciera cogimos las motos otra vez y volvimos a Baga. Era nuestra última cena :(

La mañana del último día la pasamos en Panjim, capital de Goa y antigua colonia portuguesa. Llegamos pronto por la mañana y con mochila a cuestas nos pusimos a patear la ciudad. La verdad es que no dio tiempo a ver mucho, yo tenia que coger el avión, y estábamos ya cansadas. De lo que si pudimos darnos cuenta es de la influencia portuguesa en la ciudad: el nombre de las calles, de los sitios...También fuimos a un mercado de pescado.

A medio día cogí un taxi y me despedí de ellas... Fueron 8 días perfectos que no se me van a olvidar nunca: las tres en la India.


sábado, 30 de octubre de 2010

Largo viaje....

Sé que me he vuelto a despistar con esto del blog pero me resulta complicadísimo encontrar tiempo...Prometo sacar tiempo y contar las cosillas que me faltan pero ahora no va a poder ser...
Adri y Paula llegaron hace dos semanas a la India y mañana me reuno con ellas ¡¡por fín!! Después de mis clases cojo un avión a Kerala, el estado del sur, y allí nos juntamos. Vamos a estar tres días entre Kochi y Allepey y luego nos vamos en tren a Goa, a disfrutar de la playita otros cuatro días.
Tengo muchísimas ganas de ir y van a ser ocho días que no voy a olvidar nunca, estoy segura.
La verdad es que estoy deseando salir del estrés de la ciudad porque desde que mi jefa dejo el trabajo ( la jefa de aquí, que está embarazada) no paran de cambiarnos clases etc y es un lío. Me espera un mes de noviembre lleno de cosas pero bueno, luego en diciembre nos darán días libres y pretendo subir al norte, ver Agra y alguna cosilla más...

Lo dicho, vuelvo el día 8 y tendré millones de cosas que contar

Muah!!