sábado, 30 de octubre de 2010

Largo viaje....

Sé que me he vuelto a despistar con esto del blog pero me resulta complicadísimo encontrar tiempo...Prometo sacar tiempo y contar las cosillas que me faltan pero ahora no va a poder ser...
Adri y Paula llegaron hace dos semanas a la India y mañana me reuno con ellas ¡¡por fín!! Después de mis clases cojo un avión a Kerala, el estado del sur, y allí nos juntamos. Vamos a estar tres días entre Kochi y Allepey y luego nos vamos en tren a Goa, a disfrutar de la playita otros cuatro días.
Tengo muchísimas ganas de ir y van a ser ocho días que no voy a olvidar nunca, estoy segura.
La verdad es que estoy deseando salir del estrés de la ciudad porque desde que mi jefa dejo el trabajo ( la jefa de aquí, que está embarazada) no paran de cambiarnos clases etc y es un lío. Me espera un mes de noviembre lleno de cosas pero bueno, luego en diciembre nos darán días libres y pretendo subir al norte, ver Agra y alguna cosilla más...

Lo dicho, vuelvo el día 8 y tendré millones de cosas que contar

Muah!!

lunes, 18 de octubre de 2010

Goa










Y llegó el momento de hablar de Goa!!!

No sé cuantos de vosotros habríais oído hablar de este lugar de India antes, pero a mi me sonaba de “poco” y ha sido un gran descubrimiento. Como todos los sitios a los que he ido pues los días se me quedaron escasos, pero en este caso me da más igual porque voy a volver dentro de poquito y más días!!

¡Y que puedo decir de Goaaaaaaa! Pues se trata del estado de India más pequeño en extensión. Está situado en una zona tropical cercana al mar Arábigo y tiene un clima templado y húmedo la mayor parte del año. Según lo que me han comentado desde que llegué a Bangalore, la mejor época para ir es de octubre a marzo, es temporada alta y se llena. Así que ahí fuimos nosotros a principios de este mes a dar fe de ello. Como casi siempre nuestros horarios no coinciden así que tuvimos que hacer varias tandas. Cogimos un autobús nocturno que tras unas deliciosas 14 horas de viaje nos dejó en la capital de este caluroso lugar, Panaji. Una vez allí, y siguiendo siempre los consejos de algunos amigos indios, nos subimos en una furgoneta y nos dirigimos a la zona de Baga Beach. Una vez dejadas las cosas en un pequeño hostal y con unas ganas locas de zambullirnos en el agua, nos pusimos los trajes de baño y nos fuimos a la playa más cerca, unos 10 minutos andando. Por el camino pude hacerme un poco a la idea de como era todo aquello: tiendas, bares, restaurantes, inmensas playas y cientos de extranjeros. Evidentemente se notaba que no era más que el principio de la temporada, pero ya se empezaba a notar la llegada de turistas ansiosos por tomar el sol.

Al igual que todos los demás extendimos nuestras toallas con idea de tostarnos hasta que, para nuestra sorpresa, nos empezaron a rodear incansables vendedores ambulantes. En sólo cinco minutos teníamos a nuestro alrededor piñas, tés, collares, pulseras, faldas.... una gran variedad donde elegir. Pero llega un momento en el que se hace pesadísimo porque no te dejan en paz y no puedes hacer nada. Sin embargo, algunos de ellos fueron muy divertidos con nosotros y nos reímos un montón.

Estuvimos en la playa casi todo el día y a última hora nos tomamos unas tortitas de chocolate ( bueno solo yo jeje) en una terraza a pie de playa, donde pudimos ver un atardecer precioso.

Después de reponer fuerzas y de pegarnos una ducha salimos a cenar. Ahí empezó lo que sería mi primera gran fiesta en Goa (espero ansiosa las demás :)). Quedamos con una amiga nuestra de Bangalore, es Dj y durante estos meses se muda a Goa a pinchar en diferentes discotecas. Nos recogió con otros amigos suyos en un jeep descapotable, chulísimo, y fuimos a otro bar a seguir comiendo. Éste último estaba en la playa y se podía sentir la arena bajo los pies. Con el estomago bien llenito nos dispusimos a empezar la fiesta.... Primero estuvimos en un bar cerca del hostal y luego en otro más cerca de la playa. En ambos nos lo pasamos genial y no paramos de bailar.

Cuando nuestros pies ¡basta! volvimos al hotel.... estábamos agotados del día de playa más el viaje en bus.

El segundo, y último día para mí, decidimos cambiar de playa. Ésta me gusto más que la del día anterior, había menos gente y estaba rodeada de cantidad de palmeras y vegetación muy verde. Se llamaba Anjuna Beach

El mar estaba un poco revuelto pero eso no nos impidió nadar un buen rato. El socorrista se estresó muchísimo con nosotros y otros extranjeros que estaban a nuestro lado. Se debía pensar que nos íbamos a ahogar o algo y no paraba de tocar el pito y de gritar que no nos alejáramos. Mira que les gusta hacer ruido en este país jeje.

A media tarde yo me tuve que volver al hotel para pegarme una ducha y volver a la capital para coger el autobús de vuelta a Bangalore. Esta vez iba en un bus cama, nunca antes lo había visto, y menudo show. Lo que yo no sabía, me enteré casi justo antes de subirme, es que compartía litera con alguien... Sí, así como lo oís. Por suerte me tocó con una chica Tailandesa que trabaja en Bangalore y había ido a pasar un par de días con su novio. Fue super extraño porque la verdad no había mucho espacio, pero bueno, conseguí dormir algo.

Llegué a eso de las 11 de la mañana.. el tiempo justo para pasar por casa e irme a trabajar.

Disfruté mucho del tiempo en Goa. Estoy deseando que pasen estas dos semanas para repetir... Es una India distinta...



domingo, 17 de octubre de 2010

Hampi

Voy a seguir poniéndome al día con esto a ver si llego a hoy...

La boda india fue prácticamente lo último interesante que hice antes de irme a Santander 10 días a la boda de mi prima Make. La última semana de agosto en Bangalore estuvo llena de fiestas, compras y despedidas (algunos de mis amigos aquí ya terminaban sus prácticas y volvían a casa).

El tiempo que pasé allí fue perfecto. Era finales de verano y no había mucha gente pero me lo pasé genial, estuve en casa ( que lo echaba taaaanto de menos) e hice montones de cosas. Disfruté los días de playa como ningún otro verano, agradecí la comida más que nunca, la boda de Make fue divertidísima y ella estaba guapisima, Santander estaba increíblemente bonito, y como no... las fiestas no fueron menos... La fiesta española sigue siendo la mejor sin duda y creedme, se echa en falta...Volver a casa a las 8 de la mañana casi cuatro días casi seguidos sólo se puede hacer en España ;)


Pero aquí estoy otra vez y todavía me quedan muchas cosas por ver.

Voy a escribir hoy sobre Hampi, una ciudad también conocida como Ciudad de la Victoria que fue capital del Imperio Vijayanagara. Esta al norte del estado de Karnataka y fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986.

Tenía muchas ganas de conocerlo, me habían hablado muy bien de este sitio. Pero para variar no tuve muchos días para visitarlo y me quedé con unas ganas locas de volver más días.

Alquilamos un coche-furgo que nos recogió el sábado alrededor de las tres de la tarde. Nos habíamos dividido en dos grupos. Unos cuantos salieron el viernes por la noche y los que trabajamos el sábado, el sábado a medio día. Desde luego la mezcla de culturas y razas dentro de la furgo no podía ser más grande: una sudafricana, una alemana, dos españoles, una medio egipcia-alemana y un indio. Nos reímos mucho durante el viaje hasta que se empezó a hacer pesadísimo. La carretera a Hampi es de las peores por las que he ido nunca. Una cantidad de baches infinitos que no terminaban nunca.... Finalmente, después de perdernos y de 12 horas de coche, llegamos.

Hampi está dividido por un río inmenso. Nos habían aconsejado que nos quedáramos en la parte en la no hay apenas comercio ni “nada” que ver, ya que es más tranquila. El primer grupo había reservado habitaciones en una especie de cabañitas de dos con su baño dentro. El “ hotel” me encantó. Todas las cabañas con sus hamacas en la entrada y luego una parte común para estar tirado, relajarse y comer.

Por la mañana pronto, agotados por el viaje y tras meternos un gran desayuno, empezamos la excursión. Lo primero fue coger una barquita que cruzaba el río. No había otra forma de hacerlo a menos que quisieras ir en coche muchos kilómetros. Una vez en la otra parte empezamos a ver templos, templos y templos y ruinas. Lo mejor que se puede hacer en Hampi para poder ver toda la zona es alquilar motos. Y eso hicimos. Es baratísimo y a mi ya sabéis que no me puede gustar más llevar una... Yo compartía una moto con un amigo italiano y madre mía....nos turnamos para conducir y en una de las veces que la llevaba él cogimos un bache y nos fuimos al suelo pero bien. Yo tuve la rodilla abierta durante dos semanas y él la mano, pero bueno, fue más el susto. Cuando la cogí yo disfruté muchísimo. Efectivamente la gente tiene razón y Hampi es para verlo así. Puedes moverme por mil caminos, hartarte a ver templos y ruinas, y sobre todo kilómetros y kilómetros de plantaciones muy verdes.

Uno de los problemas a la hora de visitar sitios es que anochece muy pronto. La última barquita cruzaba el río a las cinco y media de la tarde pero nosotros conseguimos que un chico, con barca propia, nos llevara más tarde. Ese momento si que fue de relajación total. 9 personas en medio de un río, en la más completa oscuridad y rodeados de numerosas edificaciones en ruinas...Cuando llegamos al otro lado nos tuvieron que guiar hasta que finalmente pudimos coger un rickshaw hasta el hotel. El rickshaw era mucho más grande que los de Bangalore y pudimos meternos todos en uno, fue muy divertido.


Una vez en el hotel empezamos a prepararnos para marchar. Ahí volvíamos a dividirnos. Las alemanas seguían su viaje hacia Goa y los demás volvíamos, de diferente forma, a Bangalore. Justo antes de salir de Hampi pudimos ver por la calle como muchísima gente celebraba una de sus fiestas en honor a un dios (Ganesha, dios de la sabiduría, de los caminos y de las letras) . Esta época del año en India está repleta de fiestas y celebraciones. Paramos el coche y nos bajamos a verlo de cerca... y ¡madre mía! Nunca pensé que la gente pudiese volverse tan loca al vernos... Yo no sé si es que estaban borrachos o que pero empezaron a rodearnos, a intentar bailar con nosotros y a Javi incluso le subieron en brazos y empezaron a tirarle y dar saltos... Estaban como trastornados de la cabeza, todos bailando delante de un camión con el dios y música a tope. Cuando nos fuimos hacia el coche nos siguieron, nos pidieron fotos y una vez ya dentro empezaron a dar golpes en los cristales cual famosos. Yo he de reconocer que me agobié.


Si soy sincera tengo que decir que Hampi es de los sitios que más me ha gustado hasta ahora. Es un lugar para pasar 3 o 4 días tranquilamente, pasear y relajarte. Nos hizo buenísimo, lo que ayudó a disfrutar más del color del paisaje y conseguimos evadirnos del agotador ruido de la ciudad y pasar 24 horas en el más pleno silencio.


Si se viaja por el sur lo recomiendo totalmente.















martes, 5 de octubre de 2010

Boda india








Como muchos de vosotros ya sabéis… ¡fui a una boda india! Fue justo al volver de Bombay y la verdad que fue toda una experiencia… Nunca me hubiera imaginado poder ir a una en esos siete meses…Pero tuvimos la suerte de que el amigo de un amigo nos invitó.

La boda empezó a las 8 de la mañana.... Sí, lo sé, ¿quién se casa a esa hora? Yo al principio pensé que estaban de coña, pero no, a esa hora fue… Lo gracioso del caso no era que empezase tan pronto, sino que se tardaba como una hora y pico en llegar y había que ponerse el dichoso saree, que no es precisamente fácil. Pues nada, nos levantamos a eso de las 5 y manos a la obra. Yo no hacía más que pensar que a esas horas era imposible tener buena cara. Me quedé dormida en el coche y llegué con unas ojeras enormes y el saree todo arrugado (es difícil sentarse con toda esa cantidad de tela)

Pero bueno, finalmente llegamos y mereció la pena…

El sitio era precioso. Una especie de recinto con diferentes partes. Un estanque, templos, un salón-comedor, casitas pequeñas donde se vestían los novios, y mucho jardín. Lo primero que hicimos fue ir a ver al novio a una de las casas. Allí una de sus hermanas le ayudaba a vestirse y prepararse. Le echaron un montón de cremas e historias. El traje consistía en una especie de falda blanca-crema con una greca dorada abajo y una banda en el pecho. El resto iba al descubierto. La novia, por su parte, llevaba un saree en los mismo tonos que el novio (era la misma tela creo).

Lo primero que se hacía nada más llegar era pasar al comedor y desayunar. Pero no es como las bodas en España que todo el mundo se sienta al mismo tiempo. No, aquí según ibas llegando te servían. Eran mesas alargadas que tenían hojas de plátano como plato. En cuando te sentabas unos 8 o 9 camareros te empezaban a echar cosas en la hoja todos en fila: arroz (para variar), mil salsas, café y algún dulce. Cuando terminamos nos fuimos cerca del estanque. A eso de las diez y media empezó la ceremonia. Al principio los novios estaban sentados en un banco y justo enfrente de ellos el que “oficia” la ceremonia. Éste empezó a “recitar” cantidad de cosas en voz alta al tiempo que echaba en un cuenco algunas flores y demás objetos mientras se quemaban. Cuando eso terminó, los novios se cambiaron de sitio, esta vez se sentaron debajo de una especie de templito. En esta ocasión no sólo había una persona recitando en alto sino dos. En esta parte de la boda se dedicaron a ponerles a los novios guirnaldas y guiñarlas de flores sobre sus cuellos, al tiempo que seguían echando hojas y más cosas en el cuenco y las quemaban. Todos estos rituales, que al parecen eran tres ritos hindús distintos, fueron acompañados por música.

Al terminar todo esto los novios se arrodillaron ante familiares, creo, como gesto de agradecimiento. En ese momento se empezaron a hacer fotos con la familia de ella, de él, amigos, hermanos, etc.. Como en España vamos.

A eso de las 12 y pico fue la comida. Y fue exactamente igual que el desayuno. Nos dirigimos al mismo comedor, nos pusieron la hoja de plátano y los camareros empezaron a sacar el arroz, las salsas etc. Yo tenía un empacho de arroz que no os imagináis. El dulce era distinto, pero vamos, que monotonía de menú…

Cuando terminamos de comer estuvimos charlando en el jardín etc. Algunos de mis amigos indios me comentaron que ellos nunca habían asistido a una boda como esa tampoco. Antes de irnos nos regalaron un coco dentro de una bolsa (a modo de regalito de boda, pero en vez de un perfume, un puro y esas cosas… ¡un coco!). Y es que lo del coco tiene su explicación… y es que al parecer cuando rompes un coco es señal de que empiezas una nueva etapa o algo así. Yo sigo teniendo el coco aquí en casa un poco muerto de risa ;)

Y esa fue la ceremonia… la fiesta vino al día siguiente. La pareja había reservado a cinco horas de Bangalore una especie de parador en lo alto de una montaña (era de un amigo de ellos, creo). Eran cabañitas pequeñas de dos camas con baño, y luego aparte había una zona-comedor y mil casitas más. Nosotros llegamos el sábado por la noche muy tarde, por eso de que curramos todos los findes, y nos fuimos el domingo muy pronto por la mañana. Pero mereció la pena la paliza, estuvimos allí cenando, charlando, bailando (una de las amigas era Dj y llevaron mesa de mezclas y de todo) y nos reímos un montón.

Desde la boda he vuelto a ver a los novios alguna vez de fiesta por ahí y ahora hablamos más que antes jeje. Pero creo que dentro de poco se van a Dubái porque trabajan allí.

La verdad es que ha sido genial poder haber ido a una boda india. Desde luego se lo agradecí muchísimo. Probablemente haya sido la única vez en mi vida en una boda en la India, llevando saree y comiendo en un banquete con la mano, pero… no todo el mundo puede decir yo fui a una boda hindú.


















Bombay









Creo que me toca pedir mil perdones porque el último mes he estado demasiado ausente… eso no quiere decir que me haya olvidado de las cosas y que no tenga intención de escribirlas. Desde que fui a Bombay en agosto puede decirse, literalmente, que no he parado. Primero fue el viaje, luego la boda india, los diez días en Santander, la vuelta, las nuevas clases en IBM, el viaje a Hampi, …Podría seguir con la lista pero solo serviría para llenar líneas y líneas sin contar realmente todo lo que he visto y hecho este último mes. Así que toca empezar por el principio y volver a ese 14 de agosto en el que aterricé en la ciudad con la industria del cine más grande del mundo.

Tenía muchas ganas de ir a Bombay. Había oído cantidad de cosas sobre la ciudad, aunque si tengo que ser sincera y sobre todo en los dos últimos años la relación más directa era con la película Slumdog Millionaire. A pesar de eso no me senté a verla hasta semanas antes de ir.

Lo primero que hicimos nada más llegar fue ir a casa de Manisha. Su familia es de Rajasthan pero ella lleva viviendo allí toda su vida. En su casa viven su hermano y su madre. La madre nos recibió con los brazos abiertos, era la primera vez que venían amigos de Manisha a su casa y se la veía nerviosa porque todo estuviera bien. El tema del idioma fue un problemilla porque apenas hablaba inglés, pero bueno, nos entendimos como pudimos. Hablaba en maratí, una de las lenguas más extendidas la India.

Después de instalarnos salimos a cenar algo. Era tardísimo pero nos moríamos de curiosidad por ver algo de la ciudad aunque fuera tan de noche. Estuvimos dando un paseo por una zona de playa pero enseguida se puso a chispear y nos tuvimos que volver. Lo primero que me llamó la atención de Bombay fue que, a diferencia de Bangalore, había gente por la calle a cualquier hora del día. Los restaurantes y los bares no es que cierren muy tarde tampoco, sobre la 1.30 de la madrugada, pero aun así la gente está por las calles y se ve más vida que en otras partes… Pero claro, si tenemos en cuenta que es una ciudad con alrededor de 20 millones de personas… normal que haya gente por la calle, por haber hay gente hasta debajo de las piedras.

Nada más levantarnos la madre de Manisha nos preparó un riquísimo Masala chai. Me encantan los tés de la India, el sabor es completamente diferente. Una vez listos nos dispusimos a recorrer las calles de Bombay. Nunca se me olvidará aquel 15 de agosto, día de la Independencia India y fiesta nacional. Cogimos un tren desde Santa Cruz (zona donde vive Manisha) hasta Churchgate. El recorrido en tren fue como de película… No había puertas y la gente se subía prácticamente en marcha. Se colocaban tanta cerca de las entradas que parecía que se iban a caer… Iban agarrados de las barandillas pero con medio cuerpo fuera…La verdad es que la sensación de que te de todo el aire en la cara es una pasada, pero a mí me daba un poco de miedo… Dicen que muere mucha gente por ir así… Otra de las cosas que me sorprendió es que hay vagones únicamente para hombres y otros para mujeres (en el de éstas últimas hay cantidad de vendedores ambulantes que te intentan llenar el bolso de productos de maquillaje, gomas, pendientes etc). En el andén ves como cada uno está colocado en un sitio.

Una vez en Churchgate nos dirigimos en autobús a Chatrapathi Shivaji Railway (CSR), más conocida como Victoria Terminus (VT). Es una de las estaciones de tren más conocidas e importantes de Bombay. En 2008 dos terroristas entraron en el hall principal y lanzaron tres granadas a la gente. Murieron más de 50 personas en el atentado.

Desde allí nos pusimos a caminar por toda esa zona. Se trataba del área británica de la ciudad y evidentemente se notaba, tanto en los edificios, que me recordó indudablemente a Londres, como en la amplitud y construcción de las calles. Poco a poco fuimos llegando a la Gateway of India, monumento al que muchos indios acuden el día de la Independencia. La plaza estaba hasta arriba y nosotros fuimos ese día otro de los atractivos turísticos de la ciudad. Sin darnos cuenta la gente empezó a rodearnos y a no parar de mirarnos. Sólo nos falto montar un espectáculo y que nos echaran dinero ;). La gente nos pedía que nos hiciéramos fotos con ellos, pero llegó un momento en el que nos empezamos a agobiar y decidimos salir de todo ese barullo.


Fue un día de muchísimo calor, así que nuestro siguiente paso fue tomarnos algo bien fresquito en una terraza en lo alto de un hotel (unos de los lugares preferidos de Manisha). Tenía unas vistas impresionantes, se veía todo el mar y nos sirvió para descansar un poco.

Sin darnos cuenta habíamos llegado a Colaba. Fue una de las zonas que más me gustó de la ciudad. Las calles estaban llenas de gente, puestos por la calle, cafeterías chulísimas, tiendas de antigüedades…. Nos paramos en un puesto de zumos y frutas y ¡ale! a comer piña, ¡que calor!

Esa tarde fuimos al National Center for the Performing Arts a ver un concierto por el día de la Independencia. El teatro, o lo que fuera, estaba en la zona de Marine Drive, un paseo larguísimo cerca del mar. Desde allí pudimos ver en la lejanía lo inmenso que es Bombay, las diferentes zonas y alturas de los edificios.

Esa noche cenamos en Chowpatty Beach, en una zona de la playa con cantidad de puestos para comer. Es lo que llaman Street food. En la gran mayoría de ciudades de India no es seguro comer en la calle, pero Bombay es muy famoso por ello, y desde luego nos pusimos las botas. Probé el Khada Pav Bhaji y el Cheese Pav Bhaji, una especie de pisto riquísimo que se acompañaba con pan.

El segundo día en Bombay fuimos a Dharavi, una de las mayores zonas de Slums de toda Asia. Esto es sin duda lo que más me impresionó de la ciudad y del viaje: miles de personas que viven en chabolas que apenas se mantienen en pie, en cubículos que no llegan a medio metro cuadrado pero que a pesar de vivir así son tremendamente felices. Sonríen las 24 horas del día y te invitan a sus casas sin dudarlo. Te piden que te hagas fotos con ellos y se emocionan al verse en las pequeñas pantallas de las cámaras.

Según lo que he leído y me han contado, vivir en uno de los slums suele costar unas 185 rupias al mes (unos 3 euros más o menos). A pesar de ser habitaciones con espacio reducido, normalmente tienen gas y electricidad. Muchos de ellos tienen pequeñas televisiones y los más afortunados hasta video. Dentro de Dharavi existen pequeñas industrias que exportan plástico, cuero, ropa bordada etc. Nosotros entramos en un taller donde hacían todo tipo de prendas de piel. Hacía un calor horroroso allí dentro y apenas podíamos estar de pie ya que el techo era bajísimo. Nos contaron que trabajaban unas 16-18 horas diarias.

La sensación con la que te vas de allí es extraña. Comparas tu vida con la de toda esa gente y ves la diferencia entre nacer en un sitio o en otro. Pero luego les miras a la cara y sonríen, y te das cuenta de que son felices así… y que la gran mayoría de ellos no conocen nada más…Se levantan cada mañana, como cualquiera de nosotros, se ponen el uniforme y se van al colegio… y al volver juegan en la calle hasta que se hace de noche… No sé, son diferentes maneras de verlo supongo… desde luego pasar por allí no te deja indiferente. (La película de Slumdog Millionaire se rodó aquí)

Cuando salimos de allí fuimos a comer algo y volvimos a la playa de Chowpatty a descansar un rato. Es increíble la cantidad de basura que tiene esa playa, es que hay mierda por todas partes, y por supuesto olvídate de bañarte….

Para terminar el día fuimos a Haji Ali, una mezquita situada en una península sobre el mar. Como era el mes del ramadán todos los musulmanes que estaban allí esperaban a que se pusiera el sol para comer. Estuvimos allí esperando para verlo y una vez que empezaron a comer nos fuimos. Cada uno tenía su propia comida y estaban sentados en pequeños grupos.

Esa noche fuimos a un bar a celebrar mi cumpleaños. Era la primera vez que lo hacia fuera de casa y desde luego fue imborrable. A las 12 me pusieron el cumpleaños feliz y me llenaron de regalos y cuando todo cerró nos fuimos a seguir la fiesta al aeropuerto. Esa noche nos acompañaron dos chicos de Barcelona con los que Manisha había quedado a través de CouchSurfing. Fue muy divertido y ¡oye! no todos los días se cumplen 24 años en Bombay y se baila en un aeropuerto… Otra de las partes divertidas de la noche fue la vuelta a casa en rickshaw… apenas podía avanzar por la cantidad de agua que había en las calles debido a la lluvia y a nosotros nos entró un ataque de risa tremendo. Nunca había visto tanta agua… era como estar subida en un barco en medio de la ciudad pero con ruedas… El conductor se agobió muchísimo y nosotros (Kati, Andi y yo) no paramos de reír en todo el trayecto. Llegamos a casa empapados…

El tercer día en Bombay estuvo pasado por agua. Ya la noche anterior había llovido mucho pero es que durante el día fue exagerado. Daba exactamente igual que te pusieras chubasquero que no, era imposible caminar por esos ríos de agua. Nuestro día se redujo a ir de tiendas y a comer en un restaurante con la madre de Manisha. Esa noche algunos se volvieron a Bangalore por trabajo y otros llegaron para pasar el último día en Bombay.

Y como todo en esta vida… llegó el cuarto y último día. Yo tenía muchas ganas de ver el Dhobi Ghat, una zona inmensa al aire libre donde cientos de personas lavan su ropa a diario en filas y filas de piedra (hay aproximadamente 1026 pilas de piedra). El Dhobi Ghat de Mahalaxmi es uno de los más antiguos y grande de Bombay. Fuimos hasta allí en tren y una vez dentro un señor nos explicó un poco como funcionaba. De la ropa que allí lavan mucha es nueva y se pueden ver cuerdas y cuerdas con camisas o pantalones iguales. Había incluso una zona dedicada a los sarees.

Por la tarde estuvimos viendo el Hanging Garden, uno de los parques de la ciudad. También paseamos por una zona llena de tiendas de loza, pero enseguida empezó a llover otra vez y tuvimos que irnos a casa. Tardamos como dos horas en atravesar la ciudad por el tráfico y cuando llegamos no tuvimos casi tiempo de hacer nada, hicimos la mochila muy rápido y fuimos corriendo al aeropuerto…

Antes de terminar de hablar sobre el viaje quiero escribir sobre los Dabba-Wallahs. En Bombay, y solo allí, hay unas 5000 personas que cada mañana se levantan y recogen bolsas de comida de diferentes restaurantes o casas (preparadas por madres o mujeres) y las llevan en bici, tren o en sus propias cabeza, diluvie o haga sol, a los miles de trabajadores a sus oficinas. Esta práctica se viene llevando a cabo desde hace cientos de años y según las estadísticas sólo se equivocan al entregar la comida una vez cada seis millones de entregas. Nosotros estuvimos con uno de ellos por la calle y llevaba la bici llena de termos, botes y bolsas. Me pareció increíble que pudiesen recordar a quién tienen que llevar cada cosa… es impresionante.

Una de las cosas que me hubiera gustado ver pero que fue imposible por el poco tiempo fueron los estudios donde graban las películas de Bollywood. En realidad creo que tienes que tener un poco de enchufe para pasar pero bueno, nunca se sabe. Lo que si suelen hacer mucho las productoras etc. es buscar a extranjeros por las calles para que hagan de extras en las películas. Por eso no es de extrañar que te paren por la zona de Colaba y te pregunten si quieres ser actor por un día. Hubiera sido divertido…

Y eso es todo… Bombay me sorprendió para bien… tiene muchas cosas en común con otras partes de India, pero es tan tan grande y hay tanta gente que no te cansas de hacer y ver cosas. Supongo que si vives allí durante toda tu vida acabes cansándote del tráfico y del agobio de la ciudad, pero desde luego como ciudad para visitar en la India es totalmente recomendable. Yo tuve la suerte de verla con alguien de allí y de conocer cosas que como turista te pierdes…